La voz de Clarice tuvo que pasar de la inseguridad de una novata a la determinación de una agente del FBI. Dependiendo de la edición (teatral vs. doméstica), encontramos dos leyendas. En la versión más aclamada, Mónica Manjarrez (voz recurrente de Jodie Foster) capturó esa dualidad perfectamente. Su interpretación del monólogo sobre los corderos ("Los oía gritar") es desgarradora porque no suena a actuación; suena a confesión real. La traducción eligió la palabra "inocentes" en vez de "corderos" para el título, pero en el diálogo interno se mantuvo la metáfora bíblica.
El mayor reto era encontrar una voz para el Dr. Hannibal Lecter que fuera elegante, calmada, pero que helara la sangre en las venas. En España, se optó por un tono más teatral. En Latinoamérica, la responsabilidad recayó en Salvador Delgado (en algunas fuentes citado como la voz de doblaje en la edición original para México). el silencio de los inocentes doblaje latino
Salvador Delgado, conocido por dar voz a personajes como el detective de La Pantera Rosa, construyó un Lecter sutil. No necesitaba gritar. Su "Buenas noches, Clarice" se convirtió en un susurro hipnótico. Delgado entendió que el horror del personaje residía en su cortesía. Cada "Clarice" pronunciado parecía una caricia que podía convertirse en mordida en cualquier segundo. Para muchos fans, la escena donde Lecter silba "El vuelo del moscardón" y luego explica el canibalismo es aún más perturbadora en español latino gracias al control de respiración de Delgado. La voz de Clarice tuvo que pasar de
"I ate his liver with some fava beans and a nice Chianti". La traducción directa "habas" (fava beans) es correcta filológicamente, pero en muchos países de Latinoamérica las habas no son un alimento cotidiano; evocan más a un puré de niño. Aun así, mantuvieron "hígado" y "Chianti" (el vino), pero el golpe final lo da el slurp siseante que Blas García hace al final, que es universal. En la versión más aclamada, Mónica Manjarrez (voz